La evaluación, desde sus inicios y hasta la actualidad, ha presentado un problema que ha delimitado su margen de acción: la falta
de acuerdos en cuanto a lo que es, cómo debe hacerse y para qué. Sin embargo identificar los tipos que existen con base en el objetivo u objetivos que persiga, puede permitir ir respondiendo a estas y otras interrogantes.
De igual forma, será posible comprender que la evaluación, resulta ser una herramienta que proporciona información para orientar, regular y mejorar los procesos educativos, tomando en cuenta ante todo que cada proceso se lleva a cabo en diferentes contextos.
Asimismo, se vuelve necesario sensibilizar a los involucrados sobre la importancia que guarda la evaluación al ser una parte integral de los procesos y no algo añadido que se ejecuta al final o algo que se puede dar si queda tiempo.

