lunes, 14 de junio de 2010

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Mi opinión al respecto, es que el aprendizaje desde luego no es algo trivial, sino por el contrario es un aspecto fundamental en el desarrollo de los individuos y por lo tanto, no es algo que se pueda observar a simple vista o medir por la respuesta que demos a unas preguntas con respecto a un tema cualesquiera, puesto que es un proceso que se da a lo largo de la vida y que se halla estrechamente relacionado con los aspectos que conforman al hombre: lo social, lo cultural, lo político, lo económico, lo axiológico, etc., lo cual debemos tener presente en el momento de llevar a cabo cualquier práctica educativa.
¿Qué concepciones de aprendizaje nos parecen congruentes con el enfoque por competencias y por qué?

Desde mi particular punto de vista, el concebir el aprendizaje como un concepto acabado, implica verlo como algo limitado, algo ya dado y por lo tanto conformado desde tiempo atrás. Sin embargo cuando hablamos de él como un proceso en permanente construcción determinado por el ser, el hacer, el conocer y el estar, nos permite dar la pauta a aceptar que nuestra concepción de hoy sobre el aprendizaje, nos puede servir como referencia a una nueva concepción que sobre de él hagamos en un futuro. Así pues considero como bien lo señala Xavier Vargas Bael en su texto “El aprendizaje y el desarrollo de las competencias”, que si el aprendizaje, es un proceso y una acción individual -en poca o gran medida- significativa y la cual nos permite elegir una manera de estar en el mundo, éste no puede verse reducido en este momento a un enfoque, pues ahora sabemos que la significación del aprendizaje depende de cada persona y que de acuerdo al interés que lo despierte, genere, provoque, etc., las herramientas que se utilicen para el mismo serán válidas, tal es el caso de la memorización, estímulo-respuesta, sensaciones, aplicación, motivación, retención, comprensión, confrontación, experiencias... Por supuesto que de la apropiación que nosotros como docentes hagamos del aprendizaje, dependerá nuestra práctica frente a los estudiantes, porque nuestro papel entre el conocimiento y ellos –como bien señala Vargas-, consiste en identificar el interés que mueve su aprendizaje; así como en situar el aprendizaje dentro de las posibilidades reales de los estudiantes.
Considero entonces, que la concepción de aprendizaje más adecuada al enfoque de competencias, es la que presenta Vargas Beal, como “proceso de autoconstrucción de sí mismo”, es decir, el aprendizaje tiene que ver con la sobrevivencia del sujeto, con el desarrollo del sí mismo, o con la potencialidad cognitiva de los viejos esquemas de entendimiento que permite asimilar los nuevos. Ya que como bien menciona: al aprender, el ser humano está optando por una forma concreta de apropiación de la realidad, del mundo. De ahí que sea importante no considerar este proceso sólo dentro del campo psicológico, porque se estaría reduciendo meramente a un mecanismo de aprendizaje, como ha ocurrido tantas veces sin considerar que es un asunto que involucra y que afecta a la persona en su conjunto. De esta manera tendremos presente que no siempre se pueden medir o evaluar los aprendizajes de manera inmediata o expedita, pues como lo menciona Miguel Ángel Pasillas (2007) “El alumno no necesariamente está en condiciones inmediatas de evidenciar, de demostrar los aprendizajes obtenidos del proceso de enseñanza, pero esto no significa que no haya habido aprendizaje... o que han trabajado inútilmente tanto alumnos como maestros, sino que muchas veces -además dependiendo del contenido que se aprende- se requiere tiempo, maduración, posibilidades y condiciones para una apropiación de manera idiosincrásica de esos saberes, un tiempo variable y no previsible exactamente, para estar en condición de dar evidencias externas de los resultados.”
De ahí que también quepa plantearse la interrogante de Xavier Vargas sobre si ¿No es acaso todo aprendizaje, de facto, por serlo, un aprendizaje significativo?. Sin embargo, la interrogante no es tan fácil de responder, sobre todo porque se considera que el ser humano aprende significativamente sólo aquello que percibe como necesario, sin considerar que “Las interpretaciones tanto del liberalismo teórico, del liberalismo político, como del liberalismo realmente existente que se han adoptado en la educación… ponen como centro al individuo, sus intereses, motivación y objetivos y que finalmente aceptan o reconocen como legítimos el desprecio por lo colectivo, el desinterés por aquello que no entra en el panorama de sus intereses… proclama el respeto radical, por los intereses y gustos del alumno en la educación, sostiene que el alumno participe únicamente en las cosas para las que se encuentra motivado, en las que son acordes a sus finalidades. Promueve la idea de que el alumno, en las prácticas educativas es libre, es autónomo, tiene posibilidades de establecer sus finalidades personales. Difunde la condena a todo intento que imponga u obligue a los estudiantes a hacer o estudiar cosas que estén fuera del horizonte de sus interés personales.” (Pasillas 2007) Luego entonces surge otra interrogante mayor ¿qué hacemos con los proyectos, los programas, las políticas educativas dirigidas a educar a los individuos que las sociedades necesitan -y en donde incluso se puedan ver mermados los intereses de cada individuo-?
Esto desde luego; nos coloca en un punto en el que se torna necesario cuestionar, debatir, reflexionar, consensuar nuevamente los fines en los que se encuentra inmersa la práctica educativa, además de identificar los intereses a los que responde.